Esquina Homero Manzi

En la histórica esquina de San Juan y Boedo, este bar notable es un ícono cultural de la ciudad. Rinde homenaje al tango y a Homero Manzi, combinando shows en vivo, cocina tradicional y una ambientación que conserva el espíritu del barrio. Ideal para vivir una noche bien porteña, entre historia, música y platos clásicos.

Cafe Paulin

En plena calle Sarmiento, es un clásico del Microcentro famoso por su barra extensa y sus sándwiches al paso. Rápido, auténtico y sin pretensiones, es perfecto para almorzar entre semana y vivir la dinámica real del centro porteño.

Confiteria Le Caravelle

Fundado en 1953 sobre Lavalle, conserva su aire europeo y su encanto de época. Pastelería artesanal, café servido en vajilla clásica y un ambiente tranquilo que invita a hacer una pausa en medio del movimiento del centro.

La Giralda

Sobre Avenida Corrientes, a pasos de teatros y librerías, es sinónimo de chocolate con churros. Fundada en 1930, mantiene su mística retro y es ideal para una merienda clásica antes o después de una función.

Confiteria La Ideal

En Suipacha al 300, es una joya arquitectónica restaurada que deslumbra con vitrales, arañas y mármoles originales. Además de su cafetería, ofrece milongas y espectáculos que la convierten en una experiencia cultural completa.

Cafe de Marco

En Alsina y Bolívar, recrea el espíritu de la Buenos Aires colonial con ambientación temática inspirada en la Revolución de Mayo. Historia argentina, estética singular y una propuesta gastronómica que acompaña la experiencia.

Confiteria del Molino

Frente al Congreso, es uno de los máximos exponentes del Art Nouveau en la ciudad. Inaugurada en 1916 y hoy restaurada, deslumbra con vitrales, cúpulas y detalles originales que la convierten en visita obligada.

Cafe de los Angelitos

En Balvanera, inaugurado en 1890, es famoso por haber sido frecuentado por Carlos Gardel. Combina historia, café y espectáculos de tango en un entorno elegante y tradicional.

Cafe Tortoni

El café más antiguo de la ciudad, fundado en 1858 en Monserrat. Refugio histórico de escritores y artistas, conserva su espíritu intelectual y es parada obligada para quienes quieren conocer un verdadero símbolo porteño.

Confiteria Las Violetas

Inaugurada en 1884, destaca por sus vitrales, columnas y pisos de mármol. Ideal para una merienda abundante en un entorno elegante que conserva el esplendor de otra época.

Bar Palacio

En Chacarita, combina cafetería con el Museo Fotográfico Simik. Un espacio único donde se puede tomar algo rodeado de cámaras antiguas y piezas históricas, perfecto para amantes de la fotografía y la cultura.